» Notas

Murder Ballads

Celeste Padilla Gutiérrez //@Celestity

A: ¿Cuál quiere que le cante doñita?

B: Esa donde el muchacho mata a su muchacha de puro amor y la entierra bajo unos rosales.

Si algo vuela con mayor velocidad que las abejas a picar su flor, es la noticia. Para ser más precisos, la mala noticia o sus homónimos: el chisme, el escándalo. Antes del inmundo nacimiento del tabloide, el juglar iba de pueblo en pueblo cantando las nuevas, las clásicas y las feas. Después vino Gutenberg a sacudir nuestras pupilas con la imprenta. Lejos de matar la tradición del chisme, la imprenta y después las grabaciones, dieron paso a un jugoso y cochambroso nuevo ángulo del escándalo. Lo que antes iba de boca en boca, ahora quedaba en “documentos permanentes”. Gracias a ellos podemos seguir tarareando con alegría infantil la siniestra lírica de las murder ballads, como lo hicimos con “Cielito Lindo” en el jardín de niños.

La murder ballad es la bastarda de la música folklórica del siglo XVIII.  Nacidas para advertir, pronto se convirtieron en las comadres de las borracheras y las pesadillas de los amantes. Estas baladas son la voz del ardiente crimen pasional. Aquél que dio un mazazo a pepe grillo, para abalanzarse a su futura víctima cual perro en basurero. Las deudas, la embriaguez, la confusión, los celos, la posesividad, el odio, la vergüenza, el miedo, la venganza y la búsqueda de mantener la belleza intacta, son los motores detrás de las baladas asesinas.

Pete Seeger, Joan Baez, Art Garfunkel, Bob Dylan, La familia Carter, Bertol Brecht, Rubén Bládes, Johnny Cash y Nick Cave, por mencionar algunos, son los trovadores del siglo XX y XXI que nos regalan las murder ballads recordando nuestra herencia, sublimando nuestros más oscuros deseos criminales. Nick Cave, siempre hambriento de las sucias pasiones, abrió todas las heridas del género, recreando famosas baladas asesinas e inventando otras incluso más enredadas en el album “Murder Ballads” de 1996.

 

El amante tenía que desaparecer a su amada y a la promesa de hijo que llevaba en su vientre. El acosador logra entrar en la casa de su diosa y después de unas palabras coquetas la lleva a pasear por el río, para matarla con los golpes secos de una piedra susurrando “all beauty must die”. La celosa amante encontró en el cuchillo más cercano el mejor modo para amarrar a su comprometido lord Henry: “Quédate ahí acostado hasta que la piel se pudra en tus huesos, aquella mujer diez veces mejor que yo podrá esperarte a la eternidad” aullará de dolor la asesina. Frankie mata a Johnny en cuando lo encuentra en la cama con otra. Macky o Pedro navajas se cena a cualquiera que se interponga en su red prostitución. Stagger Lee tiene que ser la vara más alta en el pueblo y el primero en saberlo será Bill Curtis. La voz de Cash en “Folsom Prison”, es la voz de la consecuencia malnacida de un crimen de esta familia.

Para aquellos llenos de morbo en sus oídos y en sus ojos aquí dejo un testigo de esta adictiva hierba ponzoñosa de la música: Nick Cave con su “Stagger Lee”.

» 2 Comentarios

  1. Anonymous says:

    Murder ballads!

  2. Carmela says:

    Tengo el disco de Murder Ballads tragando polvo, ahora mismo lo saco.

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